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Pasado y presente

A raíz de la conversación con una compañera y amiga sobre nuestra profesión, he vuelto a leer lo que dije en el EABE12, que tanto efecto causó en las y los asistentes, aunque a mí me parecía, y me sigue pareciendo, sencillo.

Y al volver a leerlo me ha llamado la atención que la última parte, la que que se refiere a los temas que deberíamos debatir porque nos jugamos el futuro de la escuela pública, la podría volver a escribir hoy, como comentaba con mi amiga Olga.

¿Quieren comprobarlo? Aquí está

Calentando motores

Dice Marea Verde a la comunidad educativa:

EL DECRETO DE ESCOLARIZACIÓN (BOJA de 19 de febrero), 

UN ATAQUE MÁS A LA ESCUELA PÚBLICA

Este Decreto destruye los beneficios del sistema de escolarización por distritos y anuncia la eliminación progresiva de los centros públicos.

El Decreto de Escolarización para el próximo curso, recoge la posibilidad de que todas las familias puedan elegir un centro educativo privado-concertado en su zona de influencia, una medida engañosa y perjudicial para el sistema educativo andaluz.

Los centros educativos privados -concertados surgieron al no ser capaz la red pública de absorber todo el alumnado demandante, en un momento de explosión demográfica y aumento de la edad de escolarización obligatoria.

NO EXISTE UNA SUPUESTA LIBERTAD DE OPCIÓN ENTRE DOS MODELOS. SÍ EXISTE EL DERECHO UNIVERSAL DE LOS PADRES Y MADRES A DAR UNA EDUCACIÓN A SUS HIJOS. Y EL ESTADO ES EL ENCARGADO DE OFRECER CENTROS ESCOLARES CON TODOS LOS EQUIPAMIENTOS Y SERVICIOS, LO MÁS PRÓXIMOS A LAS VIVIENDAS DE LAS FAMILIAS.

La escuela pública es la única garantía de este derecho universal a la educación en condiciones de igualdad y democracia, la que más y mejor asegura la igualdad y la convivencia democrática.

Este Decreto presenta a la concertada como una opción de más calidad, algo que no es cierto. LOS CENTROS PÚBLICOS PRESENTAN CONDICIONES OBJETIVAS MÁS FAVORABLES PARA LA EDUCACIÓN DE CALIDAD. Y así lo demuestran todas las evaluaciones nacionales e internacionales que valoran nuestro sistema educativo.

Otra cosa es que tras esa pretendida libertad de elección de centro escolar lo que realmente se esconde es una preferencia de selección escolar. Es decir, la predilección que algunas familias muestran por ciertos centros por la creencia de los padres y las madres de que los ‘contactos’ sociales pueden influir en los resultados educativos y en el futuro socio-laboral de sus hijos e hijas. Es decir, por una cuestión de clase. Apostar por un modelo que segrega al alumnado y que sirve a las clases medias y altas para alejarse del alumnado extranjeros y de las clases bajas.

Pero la diversidad es una oportunidad y una riqueza. La equidad y la cohesión social son señas de identidad de la Escuela pública que NO PRETENDE QUE UN CENTRO SEA EL MEJOR, SINO QUE TODOS SEAN MEJORES.

Por todo lo anterior RECHAZAMOS EL “DECRETAZO” DE ESCOLARIZACIÓN

Exigimos un Sistema Público de Educación, de titularidad y gestión pública, como eje vertebrador y fundamental del sistema educativo. El señor Imbroda pretende introducir en la Educación Pública métodos propios de la empresa privada basados en la obtención del mayor beneficio con el menor coste, una visión productivista que nada tiene que ver con los principios fundamentales del Derecho Universal a la Educación. La Educación es un derecho y un servicio público. El Estado debe concentrar sus esfuerzos en mantenerlo y mejorarlo.

Como ha afirmado el Consejo Escolar de Andalucía, la aplicación de este decreto favorecería la migración de alumnos a centros concertados provocando aún más la masificación en las aulas de estos centros y el “vaciado” de las aulas en los públicos, conduciendo a una “justificación provocada” para cerrar colegios públicos.

POR ESO OS INVITAMOS EL 4 DE MARZO A SECUNDAR LA HUELGA GENERAL DE EDUCACIÓN

¡PARTICIPA EL 4 DE MARZO EN LA CONCENTRACIÓN  EN LA PLAZA DEL ARENAL 18:30H!

¡¡DEFIENDE LA ESCUELA PÚBLICA!!

Carta abierta al Consejero de Educación de la Junta de Andalucía

Señor Imbroda:

Hace unos días dijo usted algo luego fue publicado en twitter en la cuenta oficial de la Consejería:

Al decir lo que dice da usted por supuesto que la escuela concertada es mejor que la pública, lo que en términos generales es un craso error: en las pruebas realmente objetivas, calificadas a ciegas sin intervención de personas interesadas, como son las de selectividad, el alumnado de la pública obtiene mejores resultados.

Como le dice, expresamente, una asociación de directores y directoras, desde la pública no se mira a la concertada de reojo sino de frente y los ojos, y desde luego sin complejo de inferioridad. Si fuera tan buena como pretende no necesitaría tanta ayuda.

Eso en términos cuantitativos, porque hablando de los cualitativos no digamos. Fíjese:

  • Los medios de la pública no son buenos, ya se han encargado ustedes con sus recortes de que así sea, y no cuenta con la financiación extra que aportan los padres en la concertada. Ya sé que que las aportaciones no son obligatorias (está prohibido por ley) pero se disfrazan de donaciones y quien no colabora sabemos como termina. Y pese a ello se han mejorado los resultados muy significativamente.
  • El alumnado con necesidades educativas especiales está casi en su totalidad en la pública. Esto es un valor, una oportunidad, una riqueza en cuanto a crecimiento personal, cohesión social, aprendizajes para la vida… pero aumenta las necesidades de medios y personal, de trabajo del profesorado para alcanzar los objetivos. Si quiere tener una ligera idea de lo que hablamos le recomiendo que lea este pequeño artículo de un compañero que habla de otro éxito educativo. Espero que tenga usted la sensibilidad suficiente para valorarlo.
  • La escuela pública, dice el movimiento Marea Verde,  es integral, equitativa, solidaria, innovadora, democrática, laica, plural, inclusiva, global y de tod@s y para tod@s. Está explicado aquí. En la concertada se selecciona al alumnado, se adoctrina, las familias y el alumnado son clientes, …
  • La escuela pública es un servicio público la concertada es un negocio y usted, que ha sido socio fundador de una empresa dedicada a ello, lo sabe bien. No tienen, ni de lejos, los mismos objetivos.
  • Cuando hablan ustedes de libertad de los padres para elegir un centro concertado como un derecho, retuercen y desvirtúan los argumentos porque lo que pretenden de verdad es que los centros concertados tengan más libertar para elegir a su alumnado. Usted sabe que siempre lo han elegido. Con mucha mano izquierda, eso sí, por el bien de cada alumno o alumna que estaría mejor en un centro público dadas sus características.  Las familias tienen derecho a un centro educativo cercano y de calidad, es decir, en general, público. Deberían ustedes recordar que se concertaron centros privados cuando la red pública no podía acoger a todo el alumnado al ampliarse la escolarización obligatoria. Lo temporal pretenden ustedes convertirlo no solo en permanente sino en prioritario.

Considero que una persona que acepta el cargo de Consejero de Educación debe tener entre sus objetivos la mejora de los servicios públicos, la escuela entre ellos. Minusvalorarlos, como hizo usted en la frase de marras, desprestigiar a sus docentes de esa forma, me parece indigno del cargo que ocupa. Se diría que hemos puesto, como en el cuento, a la zorra a cuidar de las gallinas. Demuestra usted que no conoce más que de oídas aquello de lo que se encarga.

Desde muchos estamentos se está dando respuesta a un decreto que supone un ataque a la linea de flotación de la escuela pública: sindicatos, AMPAs, directores de primaria y secundaria, grupos y asociaciones que defienden los servicios públicos en general y la escuela en particular. Y en la presentación decía usted que era un decreto consensuado. ¿Consensuado? ¿con quién?

Un decreto que al parecer ni siquiera conoce bien. Mírese:

No sé a usted, a mí su intervención me produce vergüenza ajena. ¡Qué nivel!

En fin, consejero, que no estoy de acuerdo con la gestión que usted está haciendo de la educación, contraviniendo todas las experiencias de éxito en Europa (los países con más éxito educativo sólo tienen enseñanza pública -Finlandia- y cuando hay otro tipo es minoritaria). Pero desde mi desacuerdo le entiendo: para ustedes, los que se dicen liberales, el negocio es lo primero.

Saludos.

¿En qué tipo de centro vas a matricular a tu hija, a tu hijo?

Los míos siempre han estado en la escuela pública, igual que lo estuve yo en mi tiempo. Para mí no había otra opción, era lo que había, pero yo sí hubiera podido elegir para ellas y para él otro tipo de escuela si hubiera querido. Pero sinceramente creo que elegir la escuela pública es la mejor opción por muchas razones, personales y sociales. Sólo algunas:

  • Conozco el trabajo que se hace en los centros públicos desde dentro y sé de su calidad. Puede haber puntualmente malas experiencias, igual que en los privados, pero son eso, puntuales.
  • La convivencia con compañeros y compañeras diversos en recursos y capacidades supone una riqueza y un aprendizaje para la vida en la que siempre existen diferencias. Aprender a valorar a las personas diferentes y descubrir sus capacidades nos hace mejores personas.
  •  Como madre o padre, si quieres, puedes participar en la vida del centro y en la toma de decisiones.
  • Nadie impondrá a tu hijo o tu hija una forma de pensar. Se intentará que sean personas críticas, que piensen por sí mismas y aprendan a respetar los pensamientos y sentimientos de las demás.
  • Convivirán fuera de la escuela con sus amigos y amigas de dentro y de fuera de ella, lo que mejora la cohesión social.

Y considero que puedo por tanto pedir a otras personas que hagan lo mismo que yo hice: matricular a su hijo, a su hija, en la escuela pública y luchar con su comunidad educativa para sea cada día mejor.

En defensa de la escuela pública

Ciudadan@s por la educación pública, una organización ciudadana independiente, lanzó en 2012  una campaña en favor de la educación pública intentando protegerla del desmantelamiento que estaba, y continúa, sufriendo.

Lo hizo con un manifiesto y un video que son hoy tan oportunos  como lo eran entonces, o más.

El manifiesto:

  1. La Educación Pública es un derecho constitucional y Patrimonio nacional irrenunciable.
  2.  La Educación Pública es factor de cohesión social, favorece la igualdad de oportunidades e integra la diversidad.
  3. La Educación Pública es calidad. No aceptamos que se deteriore, sino que se trabaje para mejorarla desde todos los estamentos.
  4. La Educación Pública no es un negocio.

Y el video, con la participación de personas tan relevantes como Mayor Zaragoza, Sami Naïr, Santos Juliá, David Trueba o Teresa Berganza, reivindicando y defendiendo una escuela pública de calidad:

 

Decálogo

Está a punto de comenzar el plazo de matriculación del alumnado de enseñanzas infantil, primaria,  especial y secundaria y la Consejería de Educación presidida por @javierimbroda (quien, por cierto, tiene intereses en la enseñanza concertada (1) lo que debería ser incompatible con su cargo de Consejero de Educación) ha lanzado el primer ataque a la linea de flotación de la enseñanza pública con el decreto de escolarización.

Lo explicaré con más detenimiento, pero no en esta entrada. Por hoy me conformo con recoger el decálogo que la Marea Verde ha elaborado de la escuela pública, con cuyas ideas que no puedo estar más de acuerdo.

Aquí lo tienen:

La escuela pública

1. Es de todos y todas: garantiza el derecho gratuito a la educación, no busca el negocio.

2. Es para todos y todas: Genera cohesión social y no excluye ni segrega a nadie.

3. Es integral: Educa integralmente y no busca solo resultados académicos.

4. Es equitativa: Garantiza igualdad de oportunidades y compensa desigualdades sociales.

5. Es solidaria: Busca el éxito escolar y social de todos y todas.

6. Es innovadora: Cuenta con profesionales con compromiso y preparación.

7. Es democrática: Las familias participan y deciden, no son “clientes”.

8. Es laica y plural: Educa en libertad y no impone dogmas y creencias particulares.

9. Es inclusiva: considera la diversidad como una oportunidad y una riqueza.

10. Es global: No pretende que un centro sea el mejor, sino que todos sean los mejores.

(1) Me advierten que fue socio fundador de la empresa y vendió sus acciones al ser nombrado consejero. Pero queda claro cuáles son sus intereses, ¿no es verdad?

¡Qué noche la de aquel día!

Hay personas con distintas capacidades y con distintos niveles de desarrollo de las mismas. Pero encontrar una persona que tenga tantas, tan variadas, y en tan altísimo nivel como mi amigo Agustín es realmente difícil.

Hay personas que consiguen establecer muy buenas relaciones humanas con mucha gente. Pero encontrar una que concite la unanimidad de tantas y tan diferentes mujeres y hombres, de  jóvenes y mayores, de alumnado y profesorado, de cualquier estatus social como mi amigo Agustín, es realmente difícil.

La mayoría de las personas tienen una profesión, o un oficio, y alguna afición. Pero encontrar a alguien con tantas y tan variadas dedicaciones y que destaque tanto en todas ellas, es poco menos que imposible.

Algunas personas saben mucho de algo y presumen de ello. Pero encontrar a alguien que sepa tanto de tantas y tan diferentes facetas del conocimiento, que lo ponga al servicio de quien lo necesite o lo requiera y no alardee ni de su saber ni de su servicio, puedo aseguraros que es complicado.

De la mayoría de nosotras y nosotros mucha gente tiene buena opinión pero puedo asegurar que de mi amigo Agustín siempre (y van cuarenta años), siempre he escuchado alabanzas de quienes que le han conocido en cualquiera de sus facetas. ¡Y vaya si es difícil tal unanimidad!

Algunas personas mejoran, con su sola presencia, el ambiente de trabajo y las relaciones humanas de los espacios en los que se mueven. Mi amigo Agustín es una de ellas, sin lugar a dudas.

El pasado miércoles fue el último día oficial de trabajo en su último centro docente para mi amigo Agustín. Y la pasada noche celebramos su jubilación, que no su abandono de la docencia, ni de ninguna otra de sus actividades. ¡Qué noche!

Las fotos son una pequeña muestra, para que he contado con la colaboración de otro amigo, José Antonio, sólo para poner de relieve el entorno, el patio de los Claustros de Santo Domingo, y la estupenda organización del acto por parte del Instituto.

Docentes y más

No lo sabía, pero resulta que hoy, 5 de octubre es el Día Mundial del Profesorado. Aprovecho la ocasión para difundir un documento elaborado por Marea Verde cuyo contenido comparto íntegramente.

EL DERECHO A LA EDUCACIÓN Y LA LIBERTAD

   La Educación Pública es la única que garantiza la equidad y la cohesión social. Necesitamos un Sistema Público de Educación, de titularidad y gestión pública, como eje vertebrador y fundamental del sistema educativo. La educación es un derecho universal que, según los tratados internacionales de la ONU y la UNESCO y la propia Constitución Española, debe ser garantizado mediante un servicio público que permita ejercerlo en condiciones de igualdad, sin ningún tipo de discriminación de origen social o cultural, o por razones de creencias, de sexo, de orientación sexual o cualesquiera otras características de índole personal.  

   Estos días se está hablando mucho de una pretendida “libertad de elección de centro escolar”. Realmente, tras ese término se esconde una preferencia de selección escolar. Es cierto. Algunas familias muestran una cierta predilección por los centros concertados a la hora de escolarizar a sus hijos e hijas frente a la opción de los centros públicos, y eso a pesar de que estos últimos presentan condiciones objetivas más favorables para la educación de calidad (por ejemplo, contando con aulas menos masificadas o con profesorado seleccionado en pruebas objetivas que respetan igualdad, mérito y capacidad). Podríamos pensar que los centros concertados pueden ofrecer una mayor calidad en la educación académica, pero los datos lo desmienten. Tampoco los resultados respaldan una hipotética mejor formación en comportamientos sociales en los centros concertados con respecto a los centros públicos. Por otro lado, el factor religioso (católico) tiene una cierta relevancia, aunque no es determinante en último extremo, para la elección de centro.

Lo que sí respalda la evidencia estadística, es la creencia de los padres y las madres en que los ‘contactos’ sociales y los compañeros y las compañeras de aula pueden influir en los resultados educativos y en el futuro sociolaboral de sus hijos e hijas, motivo por el cual suelen preferir centros concertados. Es decir, las características socioeconómicas medias del alumnado y de sus familias parecen proporcionarles más ventajas en las relaciones futuras. Lo cierto es que detrás de muchas invocaciones a la “libertad” de elección de centro lo que se esconde es el rechazo a la mezcla social, a educar a los hijos e hijas con los que no son de la misma clase.

Los estudios especializados así lo demuestran. Una reciente investigación en sociología de la educación, de la UAM (Rogero y Andrés, 2016), confirma que “la libertad de elección de centro no existe, es un término falaz para justificar un sistema que segrega al alumnado y que sirve a las clases medias y altas para alejarse de los alumnos extranjeros y de las clases bajas”. El informe de la OCDE denominado “Equidad y calidad de la educación. Apoyo a estudiantes y escuelas en desventaja”, indica claramente que “proporcionar plena libertad de elección de escuela a los padres puede dar por resultado la segregación y generar mayores desigualdades”.

En definitiva, el sistema de “elección de centro” se basa en la lógica individualista de la “ética del más fuerte” y no en la lógica igualitaria de la pluralidad y la convivencia. Así entendida, la libertad de elección es un privilegio y no un derecho.

La Constitución no ampara los conciertos. La libertad de enseñanza reconocida por la Constitución Española (Artículo 27) se concreta en la posibilidad de creación de centros privados, con arreglo a una normativa estatal, para el reconocimiento y homologación de sus actuaciones. Pero en modo alguno se contempla en nuestra Constitución, la posibilidad de que las familias deban recibir una ayuda pública para elegir entre ambas redes, pública y privada, ni que ésta última deba ser financiada con fondos públicos.

El texto constitucional no indica que el Estado esté obligado a otorgar gratuidad a la educación en centros privados por el simple hecho de que las familias elijan un centro distinto del creado por los poderes públicos.

Así lo dejó asentado el T. C. en la sentencia 86/1985, de 10 de julio: “…siendo del todo claro que el derecho a la educación no comprende el derecho a la gratuidad educativa en cualesquiera centros privados, porque los recursos públicos no han de acudir, incondicionadamente, allá donde vayan las preferencias individuales.”

La educación concertada de España es una anomalía en la UE. La media de centros privados financiados públicamente alcanza el 32,7%, en el país, en todos los demás países, la educación es fundamentalmente pública (89,2% en primaria y un 83% en secundaria en la UE-28, frente a un 67,3% de España).

Hay otra realidad incuestionable, la educación concertada segrega: La doble red de centros, se ha convertido en estos años en garantía de desigualdad. El 82% del alumnado inmigrante, de minorías y con necesidades educativas específicas está escolarizado en la escuela pública . Por tanto, no cabe hablar de calidad de la enseñanza, sino de calidad social de la clientela. Con ello nos encontramos ante un círculo vicioso de segregación social que, de continuar, aboca a una importante merma de la equidad y la cohesión social.

El sistema de conciertos educativos se planteó como una medida transitoria, como complemento a una red pública, ante la insuficiencia de centros públicos que existían en España a principios de los años 80, cuando el derecho a la Educación se hizo universal. Sin embargo, hoy es muy factible la desaparición paulatina y no traumática de los conciertos educativos. Como ya se ha hecho de manera puntual en varias comunidades autónomas. Sin perjuicio económico para las instituciones, y con la integración laboral del profesorado.

Estamos ante la disyuntiva entre dos proyectos ideológicos, sociales y políticos a nivel mundial. Dos formas radicalmente diferentes de entender el ser humano, las relaciones económico-sociales y la educación.

El primero, asienta sus raíces en un modelo económico y social  basado en el egoísmo competitivo. Para esta ideología el interés colectivo no tiene por qué ser la finalidad de la política educativa. Aboga por un mundo de competición descarnada, donde el mercado regule quién sobrevive en esta lucha permanente y desaparezcan los mecanismos de protección del bien común.

Existe otro modelo que considera que la finalidad de la educación es conseguir el amor y el gusto por el saber, el desarrollo moral y la formación de ciudadanía crítica y comprometida con la mejora de la sociedad en la que viven. Busca la mejora de todas las escuelas públicas y hacerlas aceptables a las familias, en vez de incitarlas a elegir y competir, ya que no solo es menos costoso, sino que preserva los fines sociales de la educación. Este el el nuestro.

Comienza el curso

Se llama Javi y tiene 4 años. El domingo estaba ansioso, deseando que llegara el lunes para volver al cole. Con la ilusión de quien desea reencoantrar a sus amigos y amigas y a su maestra, de quien está seguro de ir a pasarlo bien y aprender cosas que le interesan. El lunes se levantó temprano y consiguió salir de casa media hora antes de tiempo porque temía llegar tarde.

Javi tiene mucha suerte. Y la tiene por partida doble:

  • En primer lugar, tiene una familia, especialmente su madre, que le acompaña en su aprendizaje, que fomenta sus intereses aun en contra de sus propios gustos, y busca con él información de los temas han despertado su curiosidad. Que buscó información para elegir el colegio en el que solicitar plaza y optó por aquel en el le parecía que podía ser más feliz. Al ver lo contento que va, está convencida de no haberse equivocado.
  • En segundo lugar, va a un colegio en el que se trabaja por proyectos y se implica a la familia en el aprendizaje del alumnado desde siempre. (Una maestra que tenía a sus hijos en él decía hace muchos años que el trabajo de verdad lo hacían en casa, con su madre o su padre, porque las tareas de investigación que les encargaban no eran para alumnado de su nivel, necesitaban una persona adulta y con formación que les facilitara la búsqueda).

Javi va a un colegio concertado de una sola línea en el que el profesorado está seleccionado (tiene que ser afín al proyecto de trabajo y adoptar la metodología común, igual que en cualquier centro privado) y el alumnado… también. En teoría los criterios de admisión  son los mismos que en los centros públicos, pero no conozco ningún centro público en el que no haya alumnos o alumnas con dificultades económicas, de minorías sociales, con necesidades de compensación educativa y en éste sí sucede: todo el alumnado pertenece a lo que conocemos como familias bien, y el único alumno con dificultades las tiene del espectro autista y es hijo de una del las profesoras. Tampoco conozco ningún otro centro en el que no se oferte la asignatura de Religión: es un centro laico (como deberían ser los públicos, por cierto) y si quieres religión te vas a otro.

Cuando mi amigo Miguel nos refrescaba el significado de los conceptos SEGREGACIÓN, INCLUSIÓN, EXCLUSIÓN, INTEGRACIÓN y EQUIDAD relacionados con el alumnado, yo pensaba también en la inequidad que existe entre los centros sostenidos por igual con fondos públicos, no sólo en los medios (no sé si existirá alguno concertado en el que las familias no aporten cantidades significativas de dinero, pese a lo que diga la ley), también en la selección de profesorado y alumnado que realizan. Aunque la última no se reconozca.

Entiendo que haya familias que quieran llevar a sus hijos a colegios elitistas, pero la educación que financia el estado debería aportar las mismas oportunidades  para todo el alumnado. Todos los colegios deberían recibir alumnado diferente en proporciones similares: la diversidad supone dificultades pero aporta riqueza si se gestiona bien, si se incluye a todos y todas de verdad y mucho mejor si se consigue la equidad, como demuestran a diario algunos centros. Y todos deberían contar con los mismo medios: no puede ser que en los centros públicos no se pueda pedir un euro para fotocopias y en los concertados se pida una aportación voluntaria cada trimestre para mejorar las condiciones del centro. Por cierto, ahora que la climatización de las aulas está en fase de inicio en la pública, ¿hay aulas en la concertada andaluza que no la tengan desde  hace años? ¿Quién la financió?

Y el profesorado, ¿cómo en la concertada asume sin rechistar horarios (algunos en secundaria hasta veinticinco horas semanales de clase con muchas que no son de su especialidad), calendario (formación obligatoria en el mes de julio, por ejemplo), metodología…, y en la pública tantas veces se ponen zancadillas a los equipos directivos que intentan salirse de la rutina? También sucede al contrario, que el equipo directivo dificulta cualquier innovación. ¿Cómo es que resulta tan difícil que se reúnan en equipos de trabajo en el mismo centro personas que mejorarían la  educación? Conozco la respuesta, la burocracia se impone, pero ¿así debería ser?

Pese a todo ello los resultados, si nos fijamos en el alumnado que supera la selectividad no son peores en la pública, quizá que hay centros no públicos en los que aprueban los froilanes. 

Cartel en el tablón de anuncios de un centro público a comienzos de junio

Una buena maestra

Hoy que celebramos la jubilación de mi amiga Antonia quiero dejar constancia de lo que han supuesto sus muchos años de trabajo en Guadalcacín,  de los que coincidimos en el mismo centro los primeros dieciocho.

Antonia llego al Colegio Público Guadalcacín  (curso 79/80) cuando éste estaba en pleno crecimiento: cada año más alumnado y más docentes. Criterios dispares, encontrados a veces, para encontrar solución a los muchos problemas existentes, tanto dentro del grupo como con la Administración. Fueron momentos duros, difíciles, de crisis de crecimiento del centro, de división, que nos dieron muchos quebraderos de cabeza, pero también nos aportaron una experiencia de valor incalculable, porque si las crisis se superan se madura como personas y como grupo. Y la superamos, y la actitud conciliadora de Antonia con su serenidad, su razonamiento ecuánime y tranquilo, su discreción, fue una de las claves para lograrlo.

Después de pasar por aulas provisionales en cuadras, habitaciones de casas vacías, salón del ayuntamiento… el centro terminó teniendo edificios en dos zonas del pueblo y la administración lo divide en dos. Esa separación facilitó la agrupación del  profesorado por afinidades, quedando en el C.P. Guadalcacín un grupo de maestros y maestras, jóvenes en su mayoría, que formamos un claustro unido ante las dificultades pasadas y presentes y  convencido de que nuestro trabajo podía contribuir al cambio social que ya en aquellos años se asumía como imprescindible y que como docentes considerábamos que dependía en gran medida de la educación (no sólo enseñanza) que fuéramos capaces de aportar a nuestro alumnado.

En aquel grupo de excelentes profesionales las propuestas de actividades partían de cualquiera y eran asumidas por el resto si se consideraban beneficiosas para el alumnado. Se llevaron adelante, con esfuerzo colectivo, proyectos que respondían a convocatorias de la administración educativa (Educación Compensatoria, Proyecto Alhambra, Formación en el centro…) y otros que respondían a las inquietudes del grupo por influir en la comunidad: Maratón, Carnaval, Historia de Guadalcacín, Semana Cultural, Día del juego, Cruz de Mayo, homenaje a Dª Tomasa Pinilla… Quienes la vivimos recordamos aquella época como dorada profesionalmente pese a todo lo que supuso de trabajo fuera de horas, de dificultades. Termina con una nueva remodelación de los centros al implantarse la ESO.

Antonia es la última de aquel grupo que aún permanecía en el CEIP Tomasa Pinilla, antes C.P. Guadalcacín. Era quizá la más joven, entró en el magisterio por acceso directo, y no ha sentido la necesidad de buscar un centro más grande o más cercano a su casa como la mayoría.

Tras esta pequeña disgresión cuya finalidad no es otra que poner en contexto su trabajo, quiero dar unas pinceladas de la semblanza de Antonia, la MAESTRA con la que tuve el honor de compartir centro, experiencias, trabajo, ilusiones, esfuerzos, dificultades, alegrías y penas.

Su primera fortaleza es su gran profesionalidad. Esa cualidad que no está reñida con la vocación, pero la complementa y  la supera con creces. Me explico: quien tiene vocación tiene una suerte increíble, porque en muchas ocasiones disfruta trabajando y eso es genial: que te paguen por hacer algo que te gusta es fantástico. Pero nadie disfruta todo el tiempo. Muchas de las cosas que hay que hacer son pesadas, duras, incómodas, requieren una formación que no siempre se tiene o un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer, aunque debiera. Muchos de los acuerdos que se toman en los órganos colegiados no nos satisfacen o requieren salir de la zona de confort en la que como docentes nos movemos. Y eso es lo que hace un/a buen/a profesional: no sólo hacer todo su trabajo lo mejor que sabe, sino formarse para hacerlo lo mejor posible. Se puede ser buena maestra sin vocación, pero no sin profesionalidad: ella tienes ambas cosas. 

Y lo ha demostrado tanto dentro como fuera del aula. Dentro, nunca la he visto escurrir el bulto y dejar a un alumno/a difícil en la cuneta. Siempre la he encontrado buscado soluciones, hallando nuevos caminos, probando nuevos métodos para que cada niña, cada niño diera lo mejor de sí mismo, para llevar a su alumnado a su mayor y mejor desarrollo personal, buscando que alcanzara seguridad en sí mismo, autonomía y capacidad crítica, por pequeño que fuera.

Y fuera del aula su profesionalidad la ha llevado a hacer lo que fuera necesario para que los acuerdos tomados, fueran o no de su agrado, se realizaran: ¿que se acuerda celebrar el carnaval? La primera en disfrazarse. ¿Que vamos a organizar, un sábado, un maratón? Pues a primera hora para repartir dorsales y organizar grupos. ¿Qué hacemos un periódico? ¿Que vamos a recopilar y contar la historia del pueblo? ¿Que el último proyecto requiere formarse? ¿Que…? 

Otra de sus cualidades profesionales es la  generosidad. Siempre ha sido una suerte tenerla de compañera de ciclo, y no digamos de nivel. Es una trabajadora incansable que pone el fruto de su trabajo a disposición del grupo, que aporta ideas y soluciones, que elabora y comparte materiales, habilidades, respuestas, observaciones, capaz de ver y analizar los fallos para evitarlos (eso que dicen evaluación de la práctica docente, que tan necesario es y tanto nos cuesta) y todo ello sin pretender destacar, sin buscar reconocimiento: genuína generosidad.

Destaca por su carácter conciliador del que hablé al principio, muy relacionado con su empatía, su capacidad no sólo de ponerse en el lugar de la otra persona, sino hacer que otras lo hagan, que nos pusiéramos en los zapatos de quien tiene problemas y así suavizar el juicio y facilitar la solución de las crisis.

No puedo olvidar su resiliencia y su capacidad de superación manifestadas en tantas y tan difíciles situaciones personales, familiares y profesionales. A todos nos tocan, más pronto o más tarde, pero no todos las afrontamos de la misma forma.

Y termino con su valor como escritora que ha mostrado generosamente, además de en su trabajo con el alumnado, en los preciosos cuentos que nos ha ido dedicando, con motivo de nuestra jubilación, a algunas de las personas que por aquí andamos, en los que nos hemos ido viendo reflejados como en un favorecedor espejo y que como es natural conservamos como oro en paño. Sinceramente, espero que tenga tiempo para cultivar esta capacidad.

Una vez me dijeron que no debería ser maestra o maestro quien no tuviera la experiencia de haber amado a alguien. Estoy de acuerdo. He visto cambiar la actitud de más de una o uno hacia el alumnado después del primer hijo, especialmente cuando éste llega al cole. Antonia no ha tenido hijos, ni pareja, pero sí que ha querido y quiere a muchas personas, entre ellas sus alumnas y sus alumnos. Es la maestra que todos querríamos para nuestra hija o nuestro hijo.

Yo creo que digo lo mismo con otras palabras: No puede ser buena maestra quien no es buena persona: Indudablemente, Antonia es muy buena persona.

Siempre he agradecido poder contar con ella en  mi círculo de amigas y amigos, aunque no nos veamos con demasiada frecuencia.